Un canto corto para comenzar
Publicado por Pedro Azael en 20 Febrero 2008
Hace algunos años me presentaba todas las tardes amenizando en el bar del Hotel Hilton en la ciudad de Panamá. Allí y con el acompañamiento de mi guitarra cantaba boleros, valses y música tradicional del repertorio latinoamericano.
Mi turno de trabajo empezaba a las 6:00 de la tarde y duraba hasta las 9:00 de la noche aunque algunas veces, fines de semanas, se prolongaba un poco más. Un día decidí ir más temprano y aproveché para arreglarme en la barbería del hotel.
A los pocos minutos de acomodarme en la silla, entró un hombre que había reservado turno con anterioridad. Era el artista internacional que se presentaría durante ese fin de semana en el Salón Bella Vista, lugar donde se realizaban los eventos y conciertos más importantes dentro del hotel.
Me impresionó el tipo porque al escucharlo hacer bromas con los peluqueros y comportarse con tanta humildad y naturalidad, se escapaba un poco el concepto que de él me había forjado a través de sus muchos éxitos.
Me habló de sus inicios y de lo difícil que resultó que lo aceptaran como intérprete de sus canciones. Me relató algunas anécdotas de su carrera y cuando pregunté cómo había hecho para dar a conocer sus canciones, me dijo:
¡Yo no perdía ocasión de cantar mis canciones!
Al explicarle que me presentaba todas las tardes amenizando en el bar entonces dijo más:
¿Qué estás esperando? Allí está tu oportunidad.
¡Atrévete y entre todas las canciones, canta también las tuyas!
Aprenderás muchas cosas de ellas y de ti mismo.
Esa tarde subí a la terraza del Hilton dispuesto a poner en práctica los consejos de este hombre sabio. Descubrí que muchas de mis canciones no le interesaban a nadie. Que no provocaban ningún efecto en el público.
Poco a poco empezó a ocurrir algo maravilloso. Ocasionalmente alguien me enviaba una nota solicitando una de mis canciones, canciones inéditas que nunca habían sonado en la radio y que sólo habían escuchado a través de mis presentaciones en el bar.
En este proceso de acierto y error, fui seleccionando un repertorio de diez o quince canciones de mi autoría que se hicieron populares entre los habituales del sitio y que posteriormente fueron llevadas al disco por Cheo Feliciano, Braulio, Prisma, José Luis Rodríguez, Paloma San Basilio y otros artistas importantes.
Años despues coincidimos en el estudio de Vinie Urrutia en donde el maestro producía un disco para Cheo Feliciano y me tocó ocuparme de la afinación del piano que utilizó en la grabación. Hice lo que pude porque el piano estaba hecho leña de tanta salsa que le había caído arriba. En ese mismo piano se tocaron “Devórame otra vez”, “Lluvia”, “Mi libertad” y la mayoría de los grandes éxitos del movimiento conocido como Salsa Sensual. Vinie Urrutia prometió regalarme un día…! Dios quiera me este leyendo y no lo haya olvidado !
Al Maestro Armando Manzanero mi eterno agradecimiento por sus sabios consejos, por su desprendimiento, por sus palabras de aliento y por todo lo que de él aprendí ese día.
Moraleja: “Si quieres vender tus manzanas empieza por comerlas tú mismo”
© Pedro Azael04/13/07
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Carmen escribió
Interesante tu historia de tus comienzos, siempre me gusta conocer estos por menores…. Gracias¡¡
juana escribió
Que chevere hasi comiensa una carrera de artista
laura escribió
Excelente informacion